De cómo se partió en dos el IRC-Hispano

Antiguos usuarios del IRC-Hispano. Ximo Santoja

MERCÈ MOLIST Barcelona

Actualizado: 21/12/2014 09:19 horas

En enero de 1998, un año después de su constitución oficial, IRC-Hispano tenía 2.101 usuarios y 693 canales de chat. 17 proveedores de acceso aportaban servidores a la red. Era el proyecto más importante y excitante de la comunidad 'hacker' española, que abandonó sus sitios de reunión en redes internacionales y se mudó en masa a la nueva red. Se abrieron canales míticos que estarían llenos cada noche: #hack, #hackers, #crackers, #hackademia, #virus, #hack_novatos...

Pero no sólo los 'hackers' recibieron de buen grado el nacimiento de IRC-Hispano, también los cada vez más internautas "normales", que se reunían en canales menos 'underground' y más terrenales, como el #marketing, liderado por una de las pocas mujeres que destacaban en la Internet de los 90, la valenciana Mar Monsoriu, alias 'bagheera', autora de diversos libros entre ellos el muy recomendable 'Técnicas de hacker para padres'.

ortada del libro 'Técnicas de hacker para padres'

El canal #marketing llevó a cabo en 1999 la primera encuesta a los habitantes de IRC-Hispano, que resultaron ser hombres en su mayoría, solteros y universitarios: "Hombre (75,9%) de nivel universitario o superior (doctorado o master) que vive en una ciudad, lleva varios años en Internet, se conecta desde casa (en un 60%), es soltero pero no vive solo (77,6%) y tiene un poder adquisitivo que le permite pagar una factura telefónica de 40.000 pesetas".

Prácticamente todos los ISPs españoles de los 90 aportaban recursos gratuitos, en forma de servidores la mayoría, al IRC-Hispano. No era una inversión totalmente altruista, ya que el chat era uno de los principales señuelos para que más gente entrase en Internet y pasase horas conectada, algo que interesaba tanto a ISPs, que conseguían más clientes, como a Telefónica, que cobraba las factura de teléfono... a los que pagaban por conectarse, claro. En los canales 'hackers' se explicaba cómo no pagar por el servicio, accediendo a través de números gratuitos que las empresas ofrecían a sus empleados y los 'hackers' tomaban "prestados".

De forma más altruista que las empresas, los mejores 'hackers' del país se volcaron en hacer funcionar la red. Alli estaban Rampa y Savage, responsables del invento; Juan Ignacio Rodríguez Tejada, de Arrakis; Jesús Cea, empleado en Argo y autor de buena parte de los programas que automatizaron las tareas de mantenimiento de la red, como Argobot, el primer robot que tuvo IRC-Hispano. Pronto vendrían más 'hackers', como Luís Monedo (alias Somatic), creador del chat #Ayuda_IRC y del manual para IRCops (responsables de los canales).

En 1998 los ISPs que formaban el IRC-Hispano eran los fundadores -Conexis, LleidaNet y Encomix- más Arrakis, Mundivia, RedesTB, CTV, Servicom, Argo, Parser, Zoom Comunicaciones, Milenium, Ergos, Jet, InforEspaña, Minorisa y la BBS de la Escola Tècnica Superior d'Enginyeria Informàtica de la Universitat Politècnica de Valencia.

La red se organizaba como una galaxia de servidores con nombres de objetos astronómicos: Mundivía gestionaba el servidor Mercurio, Ergos llevaba el Saturno, LlediaNet, Jupiter; Minorisa, Marte, y así todos excepto Arrakis, que aportaba más servidores que nadie: Sol, Vega, Pléyades, Orión, Fuego y Fénix. Y cuando alguien da más de lo que recibe, lo explica cualquier manual de Constelaciones Familiares, la cosa cojea y puede romperse.

Gráfica de tráfico de IRC-HIspano en una semana de 2001.

Posiblemente todo habría ido como una seda si sólo la élite -la auténtica élite 'hacker'- hubiese metido mano en IRC-Hispano. Pero las cosas nunca funcionan de la forma ideal que sueñan los técnicos y pronto empezaron los problemas terrenales y humanos, las rencillas, los "mi proveedor es mejor que el tuyo", los "quiero mi dinero", los marketroides, los adictos al chat, el poder que emborracha y, sobre todo, el Ego, el super-ego de los 'hackers'.

Cuando la cosa empezó a embrollarse, cada uno reaccionó a su manera ante el tsunami que se acercaba y que cambiaría para siempre el IRC-Hispano. Algunos se apartaron para seguir programando a gusto, como Jesús Cea: "Mi interés en IRC-Hispano, cuando se fundó, era desarrollar tecnología y nuevos servicios nunca vistos antes, pero enseguida me tropecé con reticencias, inmovilismo e intereses poco claros. A los pocos meses y tras unas cuantas decepciones, fundé una segunda red de IRC, ESNET, en la que fuera posible desarrollar esas ideas. Quiero hacer una mención especial para Adrián García, por su tiempo, apoyo y esfuerzo en la creación de ESNET".

Otros presentaron batalla. La que sigue es la descripción de una guerra entre viejos 'hackers' por la conquista de un territorio en el ciberespacio llamado IRC-Hispano. Algunos la han llamado la guerra de Arrakis contra LleidaNet, y a la inversa. Otros, de cuando el Hispano se partió en dos. Y también, la caída de Goku. En todo caso, es una historia oscura donde no se tuvo en cuenta el lema de la ética 'hacker', la información quiere ser libre, pues nadie explicó nunca toda la verdad, que se escatimó a usuarios y público en general. Una frase del periodista Pedro de Alzaga, entonces en el diario EL MUNDO, resume con certeza el por qué de aquella guerra: "Aunque la iniciativa fue un éxito absoluto entre los internautas, su desarrollo ha estado plagado de problemas entre sus administradores".